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GESTIONAR HIJOS DURANTE EL DIVORCIO




Pautas sencillas para que todo sea menos difícil


Los estudios y la experiencia han demostrado que la calidad de las relaciones familiares es el factor más importante en la salud emocional de los niños y niñas. Ese hecho es independiente de la estructura familiar en que se produzca y no varía en los casos de madre o padres separados o divorciados. La calidad de las relaciones va acompañada de la cantidad y frecuencia de las relaciones entre hijos y progenitores. No nos engañemos, la calidad importa, pero la cantidad también. Los hijos necesitan pasar tiempo con ambos progenitores.


Con mucha frecuencia, nos encontramos parejas que dudan mucho en tomar la decisión de separarse o seguir juntos, incluso cuando existen claros conflictos que afectan a la unidad familiar.


La decisión final, es responsabilidad de la pareja, es decir de cada uno de los miembros que la integran. Pero debemos ser conscientes de la repercusión que tiene sobre los hijos e hijas la intensidad de las disputas y el ambiente negativo que se genera y la duración de las mismas.


Las disputas constantes y fuertes entre ambos progenitores repercuten mucho más en la salud emocional de los niños que el hecho de convivir juntos o separados, una semana con papá y otra con mamá, etc.


Los niños son muy conscientes de todo lo que les rodea, y cuanto más deteriorada esté la relación entre los progenitores, mayores sean las disputas, discusiones frecuentes…peor será para ellos.


1. Los hijos e hijas no se divorcian.


Los padres y madres que están en un proceso de ruptura de pareja (divorcio o separación) tienen que tener en cuenta algunas reglas básicas a la hora de actuar. Los que se separan son los padres y madres, por lo tanto, los hijos e hijas no deben perder el contacto con ninguno de los progenitores.

La decisión de la separación es cuestión de los adultos. Es necesario dejar a los niños y niñas al margen de tales cuestiones.


2. No descalificar al otro (padre-madre) delante de los hijos.


La razón es muy sencilla, los niños y niñas no pueden tener otro padre u otra madre. Es algo que ellos no deciden. Es muy importante para su completo desarrollo, que la imagen que tienen de las personas más importantes de sus vidas, sea lo más positiva posible; Nadie, y con nadie me refiero a que ni siquiera el padre o la madre, puede hablar mal, descalificar o criticar a la otra parte delante de los hijos e hijas. El daño emocional que puede ocasionar estas acciones, es muy costoso de reparar.


3. Los hermanos y las hermanas tienen derecho a convivir y crecer juntos.


Es a partir de la adolescencia avanzada, y siempre por voluntad propia del menor. La decisión de no convivencia con los hermanos. En el resto de los casos, los hermanos y hermanas deberán permanecer unidos.




¿CÓMO COMUNICAR LA SEPARACIÓN?


1. Es imprescindible, que se les diga que la decisión ha sido tomada conjuntamente entre el padre y la madre. Aunque la decisión sea tomada por una de las partes.


2. Los niños necesitan información sobre el proceso, pero debe estar ajustada a su edad.


3. Debemos informar únicamente sobre aquellos aspectos que el niño o la niña puedan llegar a entender. Utilizando lenguaje adaptado a su comprensión y capacidad de entendimiento.


4. Debemos ser pacientes y hablar con nuestros hijos e hijas todas las veces que consideremos necesarias para que lo entiendan, resolver dudas, miedos, etc.


5. Aclarar que la decisión está muy pensada, que lo hacéis con la mejor intención para que todos encontréis el mayor beneficio y que es irreversible.


6. Comunicarle con quien convivirá, dónde y de qué manera. Facilitarle información de cuando verá y se relacionará con el otro progenitor. También hay que explicarle los cambios que se van a producir, anticiparles las nuevas situaciones para facilitarles la adaptación a las nuevas situaciones.


7. No realizar promesas que después no se puedan cumplir.


8. La presencia de ambos progenitores es vital para el desarrollo íntegro del menor. Necesitan pasar tiempo con ambos.


9. Hay que recordad que es muy importante lo que se dice y cómo se dice. También debemos tener en cuenta la importancia de callar cuando sea necesario y no comunicar todo lo que nos pase por la cabeza.


10. Controlar la emotividad al hablar con los hijo e hijas, intentemos no dejarles preocupados.


11. No debemos buscar responsables, culpables o inocentes de la decisión tomada.