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¿A qué edad se debe quitar el chupete?Pautas para la retirada del chupete




¿A qué edad se debe quitar el chupete?

Pautas para la retirada del chupete



Se recomienda que los niños dejen de hacer uso del chupete a los dos años de edad, por lo que a partir de los 15-18 meses se puede iniciar el proceso de manera progresiva de su retirada, hasta conseguir retirarlo de forma completa.


Un bebé, desde el momento de su nacimiento, es capaz de satisfacer sus necesidades básicas mediante la interacción con la figura materna. En esta interacción, los niños pueden realizar la función fisiológica esencial de la alimentación mediante la succión de pecho, además de cumplir otras funciones no nutritivas de carácter emocional como la de consuelo, calmar el llanto, conciliar el sueño y proporcionar tranquilidad. Existen otras formas de succión que relajan a los niños como son la acción de succionar la tetina del biberón o chuparse el dedo, los cuáles son hábitos que también deben ser abandonados. Por lo tanto, el problema no está en el chupete, ya que puede proporcionar herramientas positivas en algunas situaciones que sí que se requiere de esa ayuda, lo perjudicial es la forma en la que se usa y prolongar su uso demasiado. Los pediatras recomiendan generalmente retirar el chupete antes de que el niño comience la escolarización en la Educación Infantil.


Dentro de los aspectos negativos asociados a la edad en la que se encuentra el niño, y el uso abusivo y excesivo del chupete, se encuentra la posterior formación de maloclusiones dentarias. La característica más común observable en estos casos es una mordida abierta o cruzada, impidiendo que la mandíbula crezca correctamente y con un espacio considerable entre los dientes superiores e inferiores. El mal uso del chupete también puede provocar infecciones del oído y de la boca. La respiración bucal en vez de nasal puede provocar otitis en los oídos, y en cuanto a las infecciones bucales, encontramos la presencia de caries o la formación de placas blanquecinas en la boca por un mal lavado de las tetinas. Por todos estos problemas, los pediatras recomiendan generalmente retirar el chupete antes de que el niño comience la escolarización en la Educación Infantil.


El chupete se convierte en un instrumento muy importante en la vida del niño, por lo que su retirada se va a convertir en una experiencia poco agradable para él y que va a causarle mucha inseguridad. Esto debe realizarse con mucha precaución, ya que el niño va a experimentar emociones negativas de rabia y frustración al descubrir que no se le va a volver a dar algo que ha estado presente desde su nacimiento y que le ha aportado sensaciones positivas de calma y tranquilidad cuando lo ha necesitado. Va a ser un proceso difícil tanto para los niños como para los padres, por lo que se debe elegir bien el momento para dar este gran paso. La familia debe estar bien concienciada y convencida para afrontar esta situación difícil, pero a la vez esencial para sus hijos.

Como se ha mencionado anteriormente, es un proceso complicado para los niños, por lo que se recomienda comenzar con la retirada de forma progresiva, preparándoles para lo que vendrá posteriormente. Se puede iniciar eliminando primero el uso de la tetina del biberón, intentando que el niño beba con una pajita o directamente del vaso. Es importante reforzar al menor transmitiéndole que es mayor y que los niños mayores ya no beben del biberón, ya no utilizan el chupete o que ya duermen solos en su cama o en su habitación.


En cuanto a la retirada progresiva, también se puede espaciar el uso del chupete en el momento de juego del niño. Se debe intentar que el niño dedique toda la atención al juego conjunto con los padres y esté entretenido, evitando así los pensamientos ansiosos y la necesidad de tenerlo consigo en ese momento. En estos momentos de ocio, se debe conseguir que poco a poco ya no se haga un uso de él, con el objetivo de que sólo lo lleve, mientras estemos en el proceso de retirada gradual, cuando se va a dormir. En este caso, si lo necesita para dormir, se pueden utilizar elementos distractores, como darle algún juguete o leer algún cuento, hasta que poco a poco ya no lo necesite.


El momento de dejar por completo el chupete debe ser algo especial para el niño, y no un suceso que le genere malestar y ansiedad. Existen diferentes ideas para que el niño no se sienta tan inseguro ante la situación, realizándose actividades de una forma divertida, agradable y que generen curiosidad y ganas de que suceda ese momento. Los padres deben conocer los intereses de cada niño, y llevar a cabo la manera que más le pueda interesar y agradar a cada uno de ellos.

Podemos basarnos en la idea de incluir a personajes o hacerlo en fechas importantes, como puede ser el entregar el chupete con el diente que se ha caído al ratoncito Pérez o al Hada de los dientes, en Navidad entregárselo a Papá Noel o a los Reyes Magos o dejarlo debajo del árbol, dárselo a un personaje imaginario o que le guste al niño, o incluso en la fecha de su cumpleaños para celebrar y recordarle lo mayor que es y que ya no debe usarlo.


También podemos despedirnos del chupete con algún ritual, celebración o fiesta de despedida, acudiendo a un sitio familiar o lugares como la playa o el campo donde se pueda enterrar o dejarlo en alguna zona, diciendo que se deja ahí para que lo recoja un niño muy pequeño que sí que lo necesita y él ya no porque es mayor, o que vendrá un personaje imaginario o fantástico a por ese chupete para desenterrarlo y dárselo a esos niños.


Otra de las opciones son los cuentos o historias para dejar el chupete. Existen variedad de cuentos cortos o libros que pueden servir de ayuda para este proceso, siendo un método divertido y entretenido para ellos, donde se cuentan historias con la situación que están viviendo ellos, en este caso, tener que despedirse del chupete, lo que hace que los niños empaticen con el personaje a través de relatos que muestran que dejar el chupete es algo bueno y positivo.


Una idea que puede resultar eficaz es decirle al niño que el chupete se va a entregar a un familiar o a un conocido más pequeño que él, o una persona adulta de la familia como regalo para que vea lo mayor que es. Se pueden meter los chupetes dentro de una caja para llevársela a esa persona querida y decir que se va a alegrar mucho de recibirla como regalo, y así conseguir despedirse y decir adiós al chupete.


Con todas estas propuestas, es muy importante reforzar verbalmente al niño, transmitiéndole en todo momento que lo que está haciendo es lo correcto y que todo el mundo está orgulloso de él por lo mayor que es, haciendo ese momento especial para vuestro hijo o hija. Debemos tener en cuenta que el niño o la niña, a pesar de haber dado el paso, eche de menos el chupete y vuelva a pedirlo. Cuando eso ocurra, los padres deben ayudarle poco a poco en este proceso de crecimiento. En ese momento le podemos recordar lo contentos que estábamos con él o ella cuando lo consiguió o lo contentos que están ahora esos niños pequeños o familiares cuando recibieron el regalo de su parte. Volver a recordarle ese momento agradable para las otras personas gracias a lo mayor que es, hará que aunque siga pensando en la idea de volver a recuperarlo, asuma que tiene que hacerlo.


Aunque se deba reforzar al menor, no se debe ser flexible. Es muy probable que el niño pueda tener rabietas durante el proceso, pero se debe tener rigidez y no ceder ante la demanda de devolvérselo. Este proceso es costoso y en muchas ocasiones largo, por lo que si se le permite acceder de nuevo al chupete en alguna ocasión, se retrocederá en él y se eliminarán los progresos que ya se habían conseguido. El refuerzo siempre debe ser con ánimos y palabras de orgullo, no debe haber gritos ni enfados que hagan perder la calma.



Paula García Fernández Logopeda, COL. 461501


Andrea Pelegrín Santo

Psicóloga,

COL. MU02775





Centro Psicopedagógico Gabaldón

www.centropsicopedagogicogabaldon.com


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