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PSICOMOTRICIDAD GRUESA


Pautas para el desarrollo de la Motricidad Gruesa

El desarrollo psicomotor es la adquisición de forma progresiva de habilidades funcionales por parte del niño, los bebés experimentan grandes cambios en este aspecto lo que les permite mejorar su relación con el medio que les rodea.

A determinadas edades se cumplen ciertos hitos del desarrollo en términos generales, si bien no es algo que siempre ocurra, pues hay niños que tardan más en desarrollar o adquirir ciertos hitos del desarrollo y menos tiempo en adquirir otros. Por normal general y centrándonos en el tema que nos ocupa, vamos a presentar ciertos hitos del desarrollo motor grueso que se dan en diferentes períodos de la vida, así como actividades para ayudar a nuestro bebé en el proceso de desarrollo de los mismos.

Los niños comienzan adquiriendo el apoyo plantar en torno a los 3 meses de vida, a continuación comienzan a ir desarrollando la habilidad de sentarse con apoyo y en torno a los 9 meses, los bebes adquieren la sedestación de forma autónoma, es decir, sin apoyo. Para esta edad, los niños comienzan a girarse mientras están sentados, esto les permite poder llegar a objetos de su interés.

En torno a esta edad, los niños ya han comenzado a desarrollar el gateo, pues ya sobre los 8 meses aproximadamente, el niño o niña es capaz de pasar de una posición de sentado a una de apoyo de sus manos y rodillas para comenzar a gatear. No obstante, no hay que alarmarse, pues muchos niños pasan directamente a andar sin gatear, es decir, desde la posición de sentado pasan directamente a la posición de pie y más tarde a caminar.

Entre los 9 y los 12 meses los niños comienzan a ponerse de pie y ya se mantienen con apoyo, poco a poco los niños van ganando fuerza en sus piernas y confianza, lo que les motiva a, con apoyo, tratar de conseguir aquello que quieren dando sus primeros pasos. Al final de los 12 meses la mayoría de niños comienzan a andar. Si bien, queremos remarcar que existen variaciones a la normalidad y que no todos los niños llevan el mismo ritmo de desarrollo, pues algunos niños comienzan más tarde a caminar, y ya desarrollan el andar en torno a los 17 meses aproximado.

El conocer estos hitos del desarrollo y los tiempos aproximados en los que se van desarrollando o adquiriendo las habilidades de nuestros hijos, permite a las familias poder actuar y potenciar las habilidades que están en proceso de desarrollo.

Es por ello que os invitamos a realizar unas pequeñas actividades con vuestro bebé en casa a lo largo de la rutina diaria para favorecer su desarrollo en éste área psicomotora gruesa.

En primer lugar, debemos acompañar en cada habilidad que esté desarrollando o en proceso de desarrollar nuestro hijo o hija, acompañándole según los tiempos correspondientes a cada hito evolutivo y observando qué hitos sí desarrolla en el tiempo aproximadamente estimado y qué hitos todavía están en proceso de desarrollo.

Si nuestro hijo o hija estuviera en edad de sentarse y no lo hace, sería interesante entrenar con él o ella la posición de sentado con apoyo y poco a poco sin poyo. Esto le permite fortalecer el equilibro. Podríamos una vez sentado empujarle suavemente de forma lateral, ayudándolo de estar forma a que vaya entrenando su equilibrio y además, fomentando el apoyo de la mano contra el suelo (fuerza en la mano para sostenerse, que nos va a servir para el gateo), pues si le empujas lateral para no caerse el bebé desarrolla el reflejo de apoyo de la mano correspondiente en el suelo (colchoneta).

Si nuestro hijo está en edad de gatear y todavía no lo hace y tampoco ha desarrollado la habilidad de andar, podemos trabajar con él el gateo. Desde la posición de sentado podríamos ayudarle a llegar a la posición de gateo (posición cuadrúpeda, donde las rodillas y las manos están apoyadas en el suelo), esto lo haríamos de forma progresiva y nunca forzando al niño o niña, desde la posición de gateo podríamos mover una pierna hacia atrás y la mano contraria hacia delante con la palma de la mano apoyada, favoreciendo bajo un mínimo empuje del adulto el cambio de posición de sentado a posición de gateo. Si el bebé está en edad de gatear, procuraremos ponerlo varias veces al día boca abajo y le pondremos una almohada redonda en su barriga, esto hará que poco a poco comience a columpiarse hacia delante y hacia atrás. Procurar que las palmas estén apoyadas. Otro ejercicio, es acostado boca arriba vuestro bebé, ejercitar sus brazos y piernas de forma cruzada varias veces (llevaremos su pierna derecha junto con su brazo izquierdo hacia arriba-centro y los juntamos y después lo mismo con la otra pierna y brazo de forma alterna).

En la posición de gateo vamos a fomentar los movimientos de impulso de nuestro bebé. Para ello, podemos jugar con el niño o niña con algún juguete que le guste mucho y en un momento determinado alejamos este juguete, de manera que el niño se vea en la necesidad de alcanzarlo, llevando a cabo arrastres o impulsos hacia el juguete. Este juego es más efectivo si colaboran dos personas (mamá y papá o el hermano o hermana), pues mientras uno está sosteniendo el juguete y animando al peque a alcanzarlo, la otra persona hace de apoyo en los pies del bebé de forma alterna ayudando a que este vaya avanzando hacia el objeto. Más adelante, iremos disminuyendo progresivamente las ayudas de apoyo o empuje de los pies.

Poco a poco, nuestro hijo o hija lo irá haciendo mucho mejor y pasaremos a realizar la misma actividad ayudándole a ponerse en pie. Para ello, facilitaremos objetos de apoyo, escalones, barandilla, para que nuestro bebé pueda con apoyo ir poniéndose de pie para alcanzar el objeto que quiere, siempre con nuestra mano detrás sosteniendo. Además, en este proceso le enseñaremos que en vez de caerse puede sentarse. Podemos ponerle un juguete atractivo encima de un escalón y con nuestra ayuda levantarle para que lo coja y luego sentarlo.

Si nuestro hijo o hija tiene edad de caminar y observamos dificultad para andar, le serviremos de apoyo de estabilidad y moveremos una de sus piernas para que con la otra pueda “pivotar” (arrastrar) hasta alcanzar la que está más alejada y así ir caminando. Después cambiaremos de pierna y así sucesivamente, para que haga el ejercicio con ambas y vaya cogiendo estabilidad y soltura. Igual que con el gateo, nuestro hijo irá haciéndolo mejor progresivamente, cambiando la pierna y con ello, iremos disminuyendo las ayudas.

Por otro lado, debemos añadir que sería interesante cada vez que alcance el juguete que quiere dejarle jugar un tiempo y en su caso aportarle un reforzamiento positivo, indicándole que lo ha hecho ¡FENOMENAL! cada vez que lo logre, y así vaya poco a poco esforzándose más, hasta hacerlo por sí sólo. Una vez nuestro bebé esté más suelto podemos animarle a ir caminando hacia papá o mamá (al principio con ayuda para más adelante ir progresivamente retirando la ayuda).

Finalmente, sería interesante hacer uso de unos calcetines con “tachuelas” o antideslizantes que le sirvan de freno al andar y le aporten estabilidad, o unos zapatos que no resbalen para que al andar se sienta más seguro y vaya avanzando mejor.

¡Mucho ánimo, que lo estáis haciendo súper bien!

Andrea Pelegrín Santo

Psicóloga

Máster en Psicología General Sanitaria

Máster en Neuropsicología Clínica

Nº colegiada MU02775

María del Carmen Iriarte Ballesta

Logopeda

Máster en daño cerebral y trastorno neurodegenerativo

Logopeda Nº Colegiada: 461211

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www.centropsicopedagogicogabaldon.com


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